La bioquímica está en todo lo que conocemos

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Siempre pensé en ser bioquímica como una herramienta para trabajar en un laboratorio. Lo veía como conocimiento para usar profesionalmente, rodeada de fórmulas, sustancias, experimentos.  Y cuando comencé a ejercer, me encontré con todo eso y…. no me gustó tanto.

Me parecía que le faltaba algo. De hecho, después de varias experiencias que me desilusionaron,  dejé por completo.

Un día entendí que en realidad, ser bioquímica para mí no es una profesión para ejercer de esa manera. Entendí que todo está interconectado, retroalimentado, equilibrado por incontables y maravillosas reacciones químicas. Así descubrí que nuestro organismo pasa a ser un perfecto laboratorio.

Tomé conciencia del inmenso mundo que va construyendo y la gran red que mantiene funcionando dentro de nuestro cuerpo. Ahora hablamos también de la bioquímica de las emociones y la bioquímica del estrés por ejemplo.

¿Sabías que hasta nuestros pensamientos generan una determinada bioquímica en nuestro interior, según sean positivos o negativos, según las culpas, las dudas, las alegrías y los momentos felices?

Si trabajamos con nosotros mismos, con nuestro interior, y nuestras emociones, vamos a lograr generar una bioquímica equilibrada, donde todas las reacciones se desarrollen de manera armoniosa, donde cada nutriente o elemento, esté allí disponible y presente como un soldadito para cuando se lo requiera. Y cuando la bioquímica funciona bien, prevenimos distintos transtornos o enfermedades como estrés, ansiedad, desequilibrios psíquicos, emocionales, inmunológicos.

La gran pregunta sería ¿Cómo hacemos para crear esa armonía? Y más aún, ¿Cómo hacemos para sostenerla?

La primera y obvia respuesta es, acercarte a Komorebi.

Trabajamos haciendo eso, acompañando a personas a generar esa armonía con herramientas personalizadas para cada persona en cada aspecto de su vida.

Algunas cosas que podemos hacer también es comenzar a fijarnos qué  permitimos que ingrese a nuestro cuerpo (a mí me gusta llamarlo “Nuestro Templo”). Desde los alimentos hasta el aire que respiramos, las situaciones en las que nos involucramos, nuestras relaciones, los paisajes que vemos y todo lo demás.

Cuidarnos, conocernos y moldearnos para poder ser y vivir cada día mejor. Eligiendo con conciencia. Viviendo con conciencia. Estando presentes. Un gran desafío.

Recordemos que absolutamente todo influye en nuestra maravillosa y misteriosa bioquímica.  Ella tiene una explicación para todo. En algunos casos ya está descubierta, en otros, seguimos aprendiendo.

Hoy amo y admiro la bioquímica mucho más que cuando estudiaba. Hoy está siempre presente dentro mío, mostrándome algo nuevo, explicándome algún por qué, ayudándome a dilucidar cosas.

Y no, no trabajo en un laboratorio. Trabajo en un centro que acompaña a quienes quieran crear cada día de su vida en el mejor de todos.

Escrito por: Graciela Olmo

Paula Issel1 Comment